sábado, 9 de diciembre de 2017

LA PALABRA DEL DOMINGO

DOMINGO SEGUNDO DE ADVIENTO. CICLO B.
Marc. 1,1-8,

PREPAREMOS EL CAMINO  AL SEÑOR

Abrimos la puerta al Segundo Domingo de Adviento con el evangelio de San Marcos que en su mismo inicio nos deja bien claro la Buena Noticia de que Jesús es el Hijo de Dios. El evangelista,  de inmediato,  recurre a los profetas:  a Isaías  poniendo en boca del Bautista sus palabras que hablaban  de la urgente necesidad de preparar el camino al Señor, de allanar sus senderos. Juan hace y dice lo mismo.

Este traer al presente lo que Isaías ya ha dicho por medio del Bautista nos debe hacer caer en la cuenta de que  el anuncio de la Buena noticia de Jesús era urgente en aquellos momentos y eso es lo que  también a nosotros nos debe urgir, al darnos cuenta de que, no solo la sociedad cada vez mas está viviendo de espaldas a Dios, sino también la iglesia.
  Nos  hemos alejado del núcleo central de la fe  sin hacerla incidir en la historia. La consecuencia es que  se constata que la gente no abandona la fe , pero sí la vive de forma anodina, otros piensan que no aporta nada  nuevo y sí prescinden de ella. 
Ahora bien, esa urgencia  debe estar precedida por nuestra propia convicción y conversión.
Estamos asistiendo a un  desconcierto  en la Iglesia, hacia dentro y hacia fuera, entre los ministros de la palabra y entre los fieles, al  darnos cuenta de que algo esta fallando y que no es otra cosa mas que la  lejanía y el olvido del Señor, la falta de interioridad y convicción  que supone una fe arraigada que, por muchas causas y motivos, se ha ido enfriando, que no dice nada,  quedando vacía de contenido y significado.
Marcos en su evangelio nos dice que Jesús es el Hijo de Dios ¿ No será  por ahí por donde debemos empezar para hallar sentido y razón de lo que creemos, de esto que llamamos fe y que intentamos  seguir celebrando aunque ya  a muchos de nosotros nos dice bien poco porque no provoca, no llega a  estremecer nuestro corazón?  ¿ No será que queriendo o no, siendo consientes o no, hemos dejado que se cuelen en nuestra existencia otros dioses que, cada vez mas, han ido ocupando el lugar que le corresponde al Señor?
 Preparar el camino al Señor tiene dos 
vertientes: hacia dentro, desalojando todo aquello que impide que el Señor  lo sea en nuestra vida y hacia fuera, anunciándolo de forma que sea creíble; ambas se  corresponden y  dependen la una de la otra.

Dolorosa y apasionante tarea. Dolorosa por lo que significa de interiorización, que no siempre es fácil, sobre todo cuando hay que  quitar la costra que el paso del tiempo ha ido dejando en nuestro corazón y en nuestros comportamientos y apasionante, por lo que significa de novedad, de nuevas actitudes, de nueva forma de  entender y de anunciar, de reflexión y sobre todo, de opción clara y bien definida.
¡¡Feliz día del Señor!!

NOTICIAS DE NUESTRA PARROQUIA


Como ya anunciábamos la semana pasada, en esta semana  tendremos el encuentro de villancicos que los catequistas han preparado con los niños y que será el día 15, viernes, después de la misa de las siete. 
También  y en ese acontecimiento, se dará el fallo del concurso de tarjetas de navidad realizadas por los niños.

Tendremos, a lo largo de la  semana, encuentro con los padres que como siempre será a las ocho de la tarde.

También en esta semana  nos pondremos manos a la obra para montar el Belén  de nuestra parroquia.

El grupo de liturgia se reunirá para preparar las celebraciones de las fiestas.

 La corona de adviento colocada en el altar de nuestra parroquia sigue siendo la corona solidaria a los pies de la cual, las personas que lo deseen, podrán  dejar, para que luego cáritas lo reparta,  productos de navidad.



¿ UNA NAVIDAD SIN JESÚS ?

En estas fechas en que estamos atareados,de una forma u otra, preparando y haciendo cosas para que  todo este apunto a la hora de celebrar las fiestas que se avecinan, cada uno desde su mundo, sus deseos y posibilidades, desde la responsabilidad  que  tiene...

 Yo me encuentro con un peligro, no se si a ustedes que me leen les pasa igual, y es que, así lo veo yo, con  tanta preocupación corremos el riesgo de olvidarnos de qué es lo que celebramos y eso, los cristianos, no podemos ni debemos aceptar. Celebramos la gran alegría del nacimiento de Nuestro Redentor. Bien, vale, pero esto hay que interiorizarlo, que no se nos escape, que no sea anulado, por  viajes,  comidas,  encuentros, regalos, que están muy bien, que es bueno que todo sea así, pero sin desfigurar qué es lo que lo motiva;  creo que se trata de saber dar el toque de lo que la Navidad es y debe significar, para nosotros, que  confesamos a Jesús como el Señor.

 No es solo cuestión de poner el Belén en casa o de visitarlo en la ciudad donde vivimos, no solo es cuestión de  desearnos lo mejor, ni, en definitiva,  hacer fiesta y dejarnos llevar por los buenos sentimientos que, en estos días, casi por contagio,  habitan en nosotros. Es cuestión de pararnos a pensar  qué es lo que celebramos, qué es lo que motiva tanto jolgorio y alegría; mas...  invito a que nos paremos a pensar  en donde es el origen de la fiesta.
Esto  pude ser una buena terapia que nos ayudará a no sentirnos defraudados una vez que pasen estos días y nos demos cuenta y experimentemos,  que nuestras manos y nuestro corazón están vacíos, siguen vacíos, como antes de las fiestas... Para que  esto no suceda propongo que hagamos el pequeño esfuerzo de sacar a flote el verdadero sentido de la Navidad.
 Pienso que los cristianos no podemos dejar que nos sigan robando fiesta tan importante, bien por abandono, por desidia  y mucho menos por  mimetismo ante una sociedad consumista que lo menos que le importa son nuestros sentimientos, lo que  le importa es el dinero, que gastemos comprando  cosas que, un muchos de los casos, ni nos hacen falta.
No olvidemos que lo que celebramos  es el nacimiento de un niño que nace pobre, como siguen naciendo hoy tantos niños en el mundo, un niño apátrida, sin casa, sin nada que llevarse a la boca y perseguido...como siguen naciendo hoy tantos niños en el mundo. Celebramos la fiesta de un niño que con su pobreza nos trae la gran riqueza del sentido de nuestra existencia, que no se haya en el tener, sino en el interior, en el ser .  ¿ Tanto nos cuesta entender esto para plantarnos y decir no a tanta insinuación materialista que en estos días torpedea nuestros sentimientos  ? 


José Rodríguez . Sacerdote.

SOBRE LA NUEVA EVANGELIZACIÓN

Con el título de " La Iglesia Diocesana y la nueva evangelización" se publica en la pagina de nuestra diócesis un articulo de Mons. Rino Fischella del que entre sacamos  lo que sigue. Si desea leer el articulo entero, cosa que recomendamos,  lo encontrará, como hemos dicho, en la página de nuestra Diócesis a la que puede acceder desde nuestro blog.



"Uno de los aspectos cualificantes de la nueva evangelización es el esfuerzo por la unificación de la vida cristiana. Hijos de su tiempo, también los cristianos están sometidos –frecuentemente de manera inconciente- a presiones culturales de marcado relativismo, con la consecuencia de separar la unidad entre profesión de fe y la vida del discipulado. Diversas expresiones del lenguaje común muestra con evidencia esta tendencia negativa que lentamente, pero de manera inexorable, lleva primero a la crisis de fe, después a la indiferencia y finalmente al ateísmo. “Creyente pero no practicante”, es probablemente la expresión emblemática de esta visión de la fe que especialemente hoy cosecha víctimas entre las Iglesias de antigua tradición. La fragmentariedad que estamos llamados a confrontar, es un desafío no común, que no ha sido comprendido en todo su alcance cultural y en las consecuencias que se derivan. Frecuentemente, ella lleva a ver la vida personal como algo separado y orientado hacia mundos y ambientes diferentes y múltiples que debilitan el camino del seguimiento. Esta visión fragmentaria ha entrado incluso en la vida de los creyentes y en la praxis pastoral. Se la nota sobre todo, en la multiplicación de experiencias e iniciativas que se suceden velozmente sin incidir en profundidad en la vida de la comunidad y de las personas. Dificilmente están relacionadas entre sí y crean situaciones, si no de confusión, ciertamente de desorientación. Así, podemos satisfacernos con el esporádico resultado del fragmento inmediato, sin apuntar a un proyecto unitario que sepa conjugar el encuentro con Jesucristo y su Iglesia, con una existencia creyente que madura progresivamente en el esfuerzo del testimonio cotidiano. Un dato importante en este momento, entonces, debería ser la superación de la fragmentariedad. Es necesario ir más allá del primado del fragmento que opera de manera destructiva, impidiendo una visión de conjunto y de unidad del saber mismo. La superación de la fragmentariedad no necesariamente equivale a la uniformidad en la acción pastoral. También esto sería un exceso a evitar, porque comprometería y humillaría la riqueza de nuestra tradición. Lo que necesitamos, más que nada, es el redescubrimiento y actuación de una unidad fundamental en la acción pastoral que sepa conjugarse con la complementariedad de las tradiciones culturales y eclesiales que tenemos. Una tarea necesaria, urgente e impostergable. Esto es posible porque la Iglesia ya vive de este fundamento que se resume en su proclamación de fe, en la acción litúrgica y en el testimonio de la caridad. La unidad de estos momentos permite captar la unidad de la fe que se expresa en el anuncio, en la vida sacramental y en el seguimiento. Crear un desequilibrio entre estos momentos compromete la visión de la fe y su concretización."
Espiritualidad del Adviento
Por Felipe Santos
Durante el Adviento, el espíritu de la liturgia nos lleva a beneficiarnos del anuncio gozoso de nuestra liberación según las palabras que el Ángel dijo a los pastores de Belén.
Este anuncio del ángel a los pastores constituye el quid de la cuestión del Adviento: ”No tengáis miedo, pues os traigo la buena nueva de una gran alegría para todos”: la liberación.
El regalo del Adviento, al liberarnos del miedo, nos muestra los caminos de la salvación revelados por Cristo y nos confirma en nuestra unión con él.
De esta forma, cuando nos sentimos seguros del amor de Dios y firmes en las obras de la verdadera religión (oración, ayuno, limosna), dejamos que entre en nuestra vida esta alegría, manifestada en el reconocimiento y en la intensidad del deseo de la venida del Verbo de Dios al corazón de los hombres de buena voluntad.
Impactado por la buena nueva, nuestro corazón es como el de Abraham. A pesar de su vida errante, exultaba de gozo por verle y alegrarse. Debía tener muy presente los ecos bíblicos del Magnificat de María y otros textos sagrados que le impulsaban a la plena alegría.
Esperamos la venida de Jesús. No es un puro símbolo, una expresión para situar el paso de un período de la historia de la salvación. Cristo viene a nosotros en cada instante y ahora mismo vive en ti y en todos.
Esta cercanía y esta presencia eternas de Jesucristo adquieren, en el Adviento, un aspecto especial y un carácter más “intenso.” Se nos ofrece la gracia especial de su venida.
Su don y su gracia han venido ya, pero el Adviento nos permite tomar una conciencia más viva y completamente nueva de esta presencia. El se da a conocer como el ser que nos quiere y nos invita a que tengamos una mayor intimidad con su persona.
“¡Ven Señor Jesús!” Si este grito se pronuncia en nosotros con sinceridad y fervor, se convierte en una verdadera ascesis. Efectivamente, la esperanza y la espera del Señor adquieren en un lugar de crecimiento en nuestra vida. Cada día del Adviento, este “ven” nos colma mucho más del gozo que anhelamos.
Lo pronunciamos con un acento más fuerte y logra que alejemos de nosotros pensamientos, imágenes y pasiones que son incompatibles con la venida de Cristo.
Aunque lo profiramos de un modo más o menos imperfecto, este “¡ven!” nos purifica y nos plenifica. Es más, da a nuestra oración- en el transcurso del Adviento-, un matiz muy especial.
Será la intensidad, la objetivación de una cercanía y de una presencia eternas. “¡Ven, que yo te sienta en mí, que el mundo entero sienta Tu Presencia!”

EL PAPA FRANCISCO HA DICHO








Papa Francisco en el Ángelus 3-12-17: «Estar atentos y ser vigilantes para permitir a Dios irrumpir en nuestras vidas, para restituirle significado y valor con su presencia llena de bondad y de ternura»


* «La persona que está atenta es la que, en el ruido del mundo, no se deja llevar por la distracción o la superficialidad, sino vive en modo pleno y consciente, con una preocupación dirigida en primer lugar a los demás. Con esta actitud somos conscientes de las lágrimas y las necesidades del prójimo, y podemos captar también las capacidades y cualidades humanas y espirituales. La persona atenta se dirige luego también al mundo, tratando de contrarrestar la indiferencia y la crueldad en él, y alegrándose de los tesoros de belleza que también existen y que deben ser custodiados. Se trata de tener una mirada de comprensión para reconocer tanto las miserias y las pobrezas de los individuos y de la sociedad, como para reconocer la riqueza escondida en las pequeñas cosas de cada día, precisamente allí donde el Señor nos ha colocado»


Oración del Papa Francisco ante la imagen de la Inmaculada Concepción en la plaza de España en Roma: «Haz que adoptemos el buen hábito de leer cada día un pasaje del Evangelio»

* «Oh, Madre. Ayuda a esta ciudad a desarrollar los ‘anticuerpos’ contra algunos virus de nuestro tiempo: la indiferencia, que dice: ‘No me preocupa’; la mala educación cívica que desprecia el bien común; el miedo al diferente, al extranjero; el conformismo disfrazado de transgresión; la hipocresía de acusar a los demás mientras se hacen las mismas cosas; la resignación ante la degradación ambiental y ética; la explotación de tantos hombres y mujeres. Ayúdanos a rechazar estos y otros virus con los anticuerpos que vienen del Evangelio»







jueves, 7 de diciembre de 2017

MONICIONES PARA EL SEGUNDO DOMINGO DE ADVIENTO. CICLO B.

MONICIÓN DE ENTRADA.
En este segundo domingo de adviento vemos como los profetas  -Isaías y Juan el Bautista - anuncian la venida del Señor. Eso es lo que  también  nosotros hemos de hacer hoy, a tiempo y a destiempo, teniendo presente que para anunciar la Buena Noticia antes hemos de hacerla nuestra. Dejemos que el Señor anide en nuestro corazón y vivamos con gozo su presencia en esta Eucaristía.

MONICIÓN ALA PRIMERA LECTURA ( Is. 40,1-5.9-11)
El profeta Isaías nos invita a consolar, a hablar al corazón de aquellos que se sienten lejos de Dios. El hará que los que le buscan con sinceridad encuentren el camino de la paz.

SALMO RESPONSORIAL ( Sal. 84) " Muéstranos ,Señor, tu misericordia y danos tu salvación"

MONICIÓN A LA SEGUNDA LECTURA( 2a Pe.)
En la esperanza de un cielo nuevo y una tierra nueva,  el apóstol Pedro nos invita a la conversión. Hemos de  hacernos dignos de la misericordia de Dios con nuestro comportamiento.

MONICIÓN AL EVANGELIO ( Marc.  1,1-8)
Invitados por el Bautista a preparar el camino del Señor somos llamados a la conversión sincera, al cambio de vida. Esa es la vía que nos  posibilita  descubrir la misericordia  del Señor que nos trae la paz.

ORACIÓN DE LOS FIELES.

SE RESPONDE: ¡VEN SEÑOR JESÚS!
1.- Oremos por toda la Iglesia llamada a anunciar la venida del Señor, para que sea fiel a esta vocación y se entregue a ella con generosidad y constancia.

2.- Oremos por el Papa Francisco, para que  siempre sienta el consuelo del Señor en su vida y en su quehacer.


3.- Oremos por todos  lo enfermos, de  forma especial por los de nuestra parroquia y por los que les cuidan y consuelan, para que el Señor les sostenga en las dificultades.

4.- Oremos por las familias para para que  vayan descubriendo su vocación cristiana y vivan el proyecto que Dios tiene para cada una de ellas con alegría y esperanza. 

5.- Oremos por nuestra parroquia, para que  las fiestas que se aproximan  estén llenas de gozo, esperanza y paz en el Señor y esto lo anunciemos a todos los nuestros.